DE REGRESO A MI VIDA

INTRODUCCIÓN

Obscuro y tibio es el lugar donde vivo.
El tiempo pasa y no sé bien cómo. Creo que es de noche cuando el vaivén se calma.
No conozco a ninguna persona, sólo escucho voces, y hay una en especial que logro reconocer con mayor frecuencia. Tengo la impresión de que existe un lazo que nos relaciona, ya que si oigo decir que tiene sueño y duerme, yo duermo plácidamente y descanso de forma muy confortable. Y si tiene hambre y come, yo también lo hago.

Me gusta esta relación, que no sé como llamar, tampoco sé de quién estoy hablando ni que me une a esta persona, pero su voz suave y alegre me transmite confianza. Trato de cerrar mis ojos y soñar con su rostro e imaginar como es.

Han pasado varios días desde que comencé a vivir en este húmedo lugar . Mis ojos no conocen la luz, hay un vacío negro e infinito que me perturba, no llevo vestiduras y definitivamente a mí alrededor no hay nada ni nadie.

Hoy me siento más débil que nunca, parece que mi vida fuera a acabar, tengo malestares, quiero cerrar mis ojos y no abrirlos más para terminar con este dolor.

Entre suspiros y alaridos, escuché la suave voz dulce diciendo que iría al medico, que no se encuentra bien. Ya no suena tan alegre. Se desmayó y tiene fuertes dolores.

No entendí nada de lo que el médico le dijo, pero todo lo que sucedió fue muy incomodo. Aún así, la calma estuvo de vuelta y aquella sensación de que ya no viviría por fin se había esfumado.

Y cuando esta paz me inundaba, mi voz amiga comienza a llorar sin parar, y se pregunta ¿por qué? a algo que no entiendo, me desconsuela este dolor porque yo también lo siento, ya nada me anima y estoy cada vez más débil.

Me mareo y me siento mal con más frecuencia.

Mis ojos se cierran, no puedo respirar y casi no estoy consciente.

Estoy muriendo.





EL ANUNCIO Y LA PERDIDA

Hoy en la oficina mientras trabajaba, sin haber razón aparente mi salud se vio afectada. Vomité, me desmaye y mis compañeras de trabajo me cuidaron hasta que abrí los ojos. Cuando pude levantarme me ayudaron a llegar al baño y allí note que la causa de mis malestares eran una intensa hemorragia.

Me sentía muy mal, mi esposo llego rápido y me llevo al médico.

-¿Estás bien? Preguntó mi marido
-Me duele todo el cuerpo. Respondí
-Tranquila, todo saldrá bien, ya veras que no es nada. Yo te cuidaré.

Fue todo muy incómodo,. A causa de la hemorragia el médico no pudo revisarme bien, por eso me pidió varios exámenes de sangre y una ecografía.

Cuando me tomaron la muestra de sangre, me sentí peor, volví a vomitar, nuevamente me desmayé, lo único que deseaba era estar en mi cama y descansar.

Luego vino la ecografía y en ese minuto mi vida cambió, todo se nubló.

-Estás embarazada, dijo él médico.

Mi esposo sonrió.

-Deberás cuidarte mucho, reposo absoluto ya que las probabilidades de perder este hijo son bastantes.

Salimos de la consulta del médico con nuestros ojos inundados de lágrimas y las ganas de no haber escuchado esas palabras que en ese momento nos llenaron de dolor.

Las palabras eran sólo eso, no tenían sentido ni contenido, no ingresaban a mi mente. Estuve en shock por varios minutos.

No sabía qué ni cómo sentir.

No entendía, ¿por qué?, solo quería llorar.

A mi esposo lo noté confundido. Sonreía, pero en su rostro figuraba pena.

-Vamos, te llevo a casa -dijo- tienes que descansar para que nuestro hijo crezca bien en tu vientre.

Mientras él me decía esto, yo tenia la vista en el espacio y sólo pensaba ¿ahora? ¿Cómo?, no tengo tiempo, no puedo, no estoy preparada para ser mamá.

Y en el instante que emprendimos camino a casa me inundo la culpa:

- Seré madre, lo estoy perdiendo y no quiero tenerlo para no cambiar mi vida, estoy asustada y confundida. Soy una egoísta.

Ya en casa, intenté despejar mi mente, la angustia siguió matándome. Realicé el reposo que el médico indicó, los medicamentos aliviaron el dolor, pero sentía que la culpa me hacia responsable de estar perdiendo este hijo que no esperaba.

Luché hasta el final tratando de retener en mi vientre a este nuevo ser, luché hasta el final con los conflictos generados en mi mente y mis sentimientos, pero no fue suficiente el esfuerzo, el que iba a ser mi primer hijo, o mi primera hija, se fue de mi vida y de mis manos sin que pudiera tomarle entre mis brazos, sentir su respiración o reconocer su cara. Lo que continúa es muy difícil de relatar y explicar, solo queda resignarse: se fue.







LA DESPEDIDA

Fue un tiempo muy duro para mí. Casi dos años me demoré en entender que fue mi cuerpo el que no estaba preparado para recibir a este hijo, no mi primer rechazo que me hizo dudar y temerle al cambio que se generaría en mi vida.

Mi pena la ahogué en llanto, nada calmaba mi angustia, estos dos años fueron interminables, y cuando parecía haber olvidado este desencuentro, la culpa me atrapaba de nuevo, hasta que un día sin pensarlo demasiado escribí una carta para mi hijo que logró liberarme del dolor:

“A mi hijo: La única forma de que tú y yo seamos felices es que yo te deje ir después de llorar este ingrato desencuentro que ni tú ni yo pedimos, porque yo no estaba preparada para recibirte ni tú para venir a mí.

He llorado con tanta pena y dolor que mis lágrimas saben a sal, son espesas y ruedan por mi rostro quemándolo.

Aún me quedan lágrimas por derramar, pero sé que poco a poco se calmarán y cuando eso suceda estarás de vuelta en mi vida y esta vez mis brazos estarán abiertos.

Te pido perdón por haber tenido miedo a tú llegada, te pido perdón por creer que cambiarías mi vida y mi mundo, te pido perdón por dudar si quería ser madre, te pido perdón por no haber tenido el valor de ser tu madre, te pido perdón por no tener los brazos abiertos para tú llegada.

Con amor esperaré tu regreso. Tu madre”

Cuando por fin me despedí y deje ir este triste recuerdo volví a sonreír y supe que podía, ahora si podía recibir este cambio al que tanto temor le tuve antes.




DE REGRESO A MI VIDA

Estoy de vuelta.

Obscuro y tibio es el lugar donde vivo.

Mi madre me habla con la misma voz suave y feliz que recordaba, me acaricia, me espera con amor y esta vez los dos estamos preparados para nuestro encuentro.





Corregido y editado por Victoria Ramirez

Comentarios

  1. te diré amiga mía que he llorado con el escrito aquí puesto pues me paso una cosa parecida con la diferencia que yo si lo quería tener . que pena se siente en tu interior
    que la vida se marcha en un suspiro y tus brazos como tu describes se quedan vacíos y muere la esperanza.pues dios no me permitido tener mas hijo
    yo e sido madre muuuuuyyyyy joven con dieciséis añitos y crié sola a mi niña
    conocía auna persona y con 25 años me quede estéril perdí a mis gemelos de 6meses de embarazo y me paso una cosa parecida sentí que me hablaban en su adiós
    y hoy por hoy en sueños los veo los siento un beso ......no se si eres mama pero si no es a sin no tengas miedo es lo mas bello que la vida te pueda dar y a las demás no tengáis miedo pues es un camino si difícil pero lleno de satisfacciones un abrazo . gracias por pasar por mi rincon de poesia un cordial saludo Elizbeth

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  2. hadama, amiga
    gracias por compartir tu experiencia, y permitirme a traves de este escrito traer a tu memoria y tus sueños recuerdos que añoras. Como preguntaste te cuento, si soy mama, tengo dos hijos, una pareja, el tiempo y los años me han llenado de ausencias, ya perdi la cuenta de las despedidas, y este texto en especial al escribirlo me libero, me ayudo con el luto, y hoy entiendo que ya no tendre mas hijos, por que no puedo.
    me encanto tu poesia, poco a poco ire de visita.

    un beso grande

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  3. Me conmoviste Elizabeth con tu escrito! Qué experiencia tan triste!
    Pero la vida siempre da nuevas oportunidades...

    Un abrazo
    Maribe

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  4. Que difícil aceptar y entender todo lo que implica una situación así. Fuerte como experiencia, que mueve y cambia todo. Una llegada no esperada, una perdida y un no entender por mucho tiempo que hay despedidas inevitables, sin embargo, en el camino la luz retornará de nuevo para sanarnos y hacernos más fuertes.

    Hermosa y triste historia, me has tocado.

    Un abrazo enorme Elizabeth

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  5. Tus hijos son hermosos! (bueno, lo sabes), la vida sabe por qué te dio dos, y por qué son ellos y sólo ellos. De todas maneras, sabes conmovernos con tu forma de narrar.
    Siempre será un placer editar y ayudarte en lo que necesites, siempre es un agrado leerte, amiga linda.
    Besote. Somos las mejores! :D

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  6. bueno pase solo a saludar y leer otras entadas un bestin guapetonaaaaaa.. espero tu nueva entrada mientras paseo por tu rinconcito de sentimiento

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  7. Coeli, gracias por tus palabras, te devuelvo el abrazo

    Vicky, mi editora favorita..... gracias

    hadama, que bueno que pases a saludar me alegro mucho, te espero cuando quieras.

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  8. Una entrada muy conmovedora!

    Da gracias a Dios porque tienes dos hijos y una pareja y, es ley de vida, alegrarnos por los que vienen y, llorar por los que se van.

    Tengo nueva casa, por si te apetece pasar.

    Abrazos

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  9. hola mi niña pasea leer mas escritos los cuales me identifico mucho con ellos un fuerte abrazo y asta pronto cielo

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  10. Te das cuenta...mientras te leo pienso en las injusticias de la vida, mientras tú estas llena de amor y dolor...cuántos niños viven en el desamparo y el desamor.
    MI CORAZON ESTA CONTIGO.
    Flores, besos y un abrazo inmenso.
    mar

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