EN UN BAR DE MALA MUERTE



El lugar ideal para conocer las profundidades del infierno se encontraba frente a él. Un bar de mala muerte. Servían un único licor, no existía borracho que se atreviera a preguntar que era, aun así lo bebían por inercia. Los vasos lucían inmundos, pero Samuel no había ido a ese lugar a cuestionar la limpieza, ni los olores a orines, ni menos a sacarse de encima las moscas que lo molestaban sin cesar posándose en él y en el asqueroso vaso manchado y chorreado con gotas de licor -y porque no decirlo-  quizás con la saliva del bebedor anterior.
Llegó a este lugar porque se lo recomendó el amigo de un amigo, argumentando: “si quieres desaparecer, sin ninguna preocupación más que beber y tragar licor hasta morir <<La boca del infierno>> es el lugar que estas buscando, un maldito bar sin dios ni ley. No existen restricciones, orinas donde se te antoje, las putas alcanzan para todos, no tienes que hablar con nadie si no quieres, ni siquiera para que te sirvan un trago. La única regla que rige en el bar, es que no puede haber ningún vaso vacio, si ya no puedes tragar más ¡te vas!” 
Cuando Samuel escuchó la miserable presentación pensó que era precisamente lo que estaba buscando; un espejo para su alma ennegrecida, nauseabunda e inmunda. Estaba aburrido de beber en bares originales, divertidos, entretenidos, pulcros y obligado a escuchar musiquillas que lo enloquecían. Jamás se imagino que iba directo a una pocilga. El amigo del amigo al despedirse le dijo bajito; santo y seña “porque estoy lleno de lo que no muere”.
Parado frente a una puerta en ruinas, bisagras oxidadas y a punto de caer al piso, paredes rayadas con garabatos y dibujos vulgares sus ganas de entrar fueron aún mayores que cuando le describieron el lugar. Fascinado se acercó a la puerta y antes de que pudiera golpearla un hombre sin dientes y aspecto sucio le pregunto;
— ¿santo y seña?
Samuel con un tono de duda y pregunta respondió;
— ¿Por qué estoy lleno de lo que no muere? –su tono de voz fue lento y en vez de estar dando una respuesta parecía que era él quien estaba preguntando.
Y como si fueran las puertas del paraíso estás se abrieron ante sus ojos, descubriendo que no existía falsedad en ninguna de las palabras de aquel amigo de un amigo del cual ya ni se acordaba, estas  se ajustaban completamente a la repugnante realidad.  Se sentó en la única mesa vacía que quedaba y antes que pudiera hablar para pedir un trago ya lo tenia servido en su mesa. El primer sorbo lo tomó con desconfianza era amargo, raspó su garganta. El segundo sorbo fue más largo. Sonrió, era la primera vez que un miserable trago le plantaba una duda, una magnifica duda que alimentaba su mente perturbada ¿Era éste el mejor licor de su vida o el peor que bebió jamás? Sin respuesta continuaba sonriendo como un idiota, al fin se sentía en casa.
Frente a él, en una mesa coja un borracho con una puta sentada en sus piernas. Una imagen grotesca, el borracho mostraba su habilidad, agilidad y maestría manoseando, besando a la mujer y bebiendo como esclavo. La puta también hacía lo suyo con el borracho jugaba con su lengua, lo mordisqueaba y dejaba que él le metiera las manos. Ella notó la sonrisita de Samuel mientras lamía el rostro del borracho, guardó su lengua inquieta y devolvió la sonrisa coqueteando al futuro cliente que tenía en frente, le lanzó unos besos e hizo gestos vulgares para seducirlo, excitarlo y ganar dinero extra este día. El borracho cornudo y testigo del flirteo se levanta de golpe lanzado lejos a la prostituta, ofendido e indignado, con su honor destruido en mil pedazos enfrenta a  Samuel y le exige batirse a duelo para recuperar su honor, la batalla era de vida o muerte.
El borracho enamorado de la mujerzuela y herido por los frustrados amantes que ni siquiera llegaron a acercarse toma la copa con tanta fuerza que derrama parte de su contenido, con gran esfuerzo bebe el resto, levanta la copa a la altura de su cabeza y la estrella contra el piso. Envalentonado y apuntando la copa grito;
— ¡Esa copa yace quebrada, tú morirás!
Samuel no entiende nada de lo que está pasando, ni porque el borracho desea matarlo, solo sabe que de alguna manera lo ofendió y ahora el honor de ambos está en juego, ya que teniendo a todo el bar de testigo no podía librarse del desafío a duelo, un verdadero hombre jamás se arrancaría como un cobarde. La puta se escondió detrás del bar, era malo para el negocio tener golpes o moretones.
Sin armas, comenzó la batalla. El borracho se tambaleaba y lanzaba golpes torpes que no le daban a su objetivo
— ¡Cobarde, pelea!  ¿Tienes miedo?
El contrincante no estaba tan ebrio, lanzó su primer golpe dándole directo en la mandíbula, le soltó un diente y corrió sangre por la boca del borracho, él pasó la mano por su rostro, se limpió la sangre tibia y en un estado esquizofrénico dio un salto contra el enemigo y le propino cuantos puñetazos y patadas pudo, dejándolo medio atontado. El borracho cayó al suelo de bruces por lo alcoholizado y lo agotado que quedó después del esfuerzo. Samuel  aprovecho el momento y lo remató con un par de patadas, parecía muerto, se acerco al cuerpo tirado en el piso y no reaccionaba, con el pie lo movió pero estaba tieso. El ganador levanto los brazos en señal de triunfo, los aplausos y gritos de apoyo y aprobación inflaban su pecho lleno de orgullo por ser el vencedor del duelo. Giraba sobre sus pies como el gran triunfador, sus nuevos amigos le enviaban copas de cortesía para que continuara bebiendo como el rey de la noche. Cuando la batalla parecía que había llegado a su fin, se acercó a su mesa para continuar bebiendo y sin cuidar su espalda recibió un gran golpe en la cabeza. El borracho se había puesto de pie, tomó una silla de madera y golpeó con toda su fuerza a Samuel partiéndole la nuca, un chorro de sangre corría por su hombro y bajaba rápidamente por su espalda mientras caía al suelo, el otrora triunfador se desangraba en el piso, miraba a su alrededor y no reconocía a nadie, todos eran desconocidos, cerró los ojos  y junto a su último aliento recordó las palabras del amigo de un amigo
— Si quieres desaparecer, este es el lugar ideal. 

imagen obtenida en google



Comentarios

  1. Fantástico!!!!
    el paraíso hecho cantina =)
    sin dudas que en un lugar así me movería como pez en el agua jajajaja

    Te deseo una excelente semana Liz
    un beso grande

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