XLIX



Tus ojos me dibujan en penumbras, me dibujan triste  ¡triste como tú!

Suplicas destellos de luz para mi piel desvaída y entre la obscuridad te desvaneces 

Procuras sonreír a la cruel rutina que nos aleja

Enredas y desenredas mis cabellos escarlata

Tus manos, versos cómplices contienen mis ansias y temores

Tu sangre traspasa los límites de mi carne y me quema profundo, abrupto e inmoral. 

 ilustracion wednesday Stella Im Hultbergs

Comentarios

  1. Me gustó el verso final, ese cambio de entonación lo hace más libre y abierto a todo tipo de interpretación.

    Abrazos Liz.

    ResponderEliminar
  2. Suena a cansancio, a rutina...y sin embargo es hermoso, como todo lo que está relacionado con el amor.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. No hay duda que es la sangre del amor la única que fluye, penetra, recorre y traspasa los limites de nuestro cuerpo.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  4. Ese fuego te dará vida, besos.
    Preciosa poesía, me gustó un montón, enhorabuena Liz. Feliz semana, guapa.

    ResponderEliminar
  5. Muy bella tu poesía, y muy buena...

    Muchos besos

    ResponderEliminar

Publicar un comentario