RESEÑA DE JUNTAS Y REVUELTAS POR PAMELA TIGHE

Conocí a Victoria y a Liz hace ya varios años atrás, en un taller literario y desde ese entonces compartían una gran pasión, que ambas por separado intuían y alojaban, en un nivel más o menos consciente, pasión que sólo estaba a la espera que la dejaran arder de una vez. Y al poco andar, esa necesidad de se les hizo imprescindible.
Estas voces femeninas cargan con palabras de otras épocas y al mismo tiempo, con palabras nacidas de la experiencia íntima del mundo.  Palabras de otras épocas, porque ellas decidieron continuar con un laborioso oficio, desempeñado desde hace mucho por un sinnúmero de hombres y mujeres que siguieron el permanente e infructuoso recorrido de hacer de la palabra una imagen de la tierra. Dice Victoria: “Una voz en préstamo, una letra traducida/dibujada en la primera humedad de la tierra”, o también: “Un pasado, una memoria que nos grita/ desde un origen indescifrable, /un eco que se nos cuela en las entrañas”.
Esa palabra tan inasible y salvaje, apartada de esa palabra instrumento, cordel de ideas o manoseo cotidiano, se vislumbra, así como también los esfuerzos en capturarla, en los poemas de este libro. Liz: “El manto de diamantes que cubre mi cabeza juega a crear un nuevo lenguaje/ con figuras y formas que resplandecen en su cuna hasta el amanecer”. Victoria: “No escribí/ porque no hallé esa palabra impúdica que me llena la lengua de gangrena/ por no poder dar relieve a esa palabra hundida en las yemas de los dedos”.
Juntas y Revueltas es el primogénito de estas dos poetas, que aunque publican juntas y han mostrado una pasión compartida, también exhiben el fruto de un proceso de creación totalmente íntimo y sincero, desgarrado y punzante en una o lujurioso y apasionado en la otra; Ambas se enfrentan al dolor, a la realidad, a las problemáticas que atañen al ser humano en su experiencia como ser finito.  Victoria: “Esa mañana supe que quedaste inconcluso/ que había que parirte muchas veces/ para que te encontraras y te vieras como yo te veía/ tan vivo y tan definitivo”. Liz: “Despojados de envolturas/ fragmentadas sangran tus costillas/ junto a las mías/ como si cada noche debiésemos morir”.
Para las autoras, este libro no es solo el resultado de años de ímpetu y esfuerzo, sino también el punto de partida para continuar el colosal quehacer de hacer poesía.  Y aunque en la tarea de trabajar con el lenguaje el final siempre es incierto, la valentía y la pasión ya la tienen aseguradas.

Comentarios

  1. Enhorabuena Liz, me alegro mucho por este sueño poético, que vuele a muchos ojos lectores
    y que de muchas satisfacciones a las creadoras
    abrazos y buen fin de semana

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